jueves, 20 de marzo de 2014

NISARGADATTA MAHARAJ 
Y EL NAVNATH


Aunque muchos no lo saben, el sabio realizado Nisargadatta Maharaj fué un Gurú del Nath Sampradaya. Su Gurú fue Siddharameshwar Maharaj, que pertenecía el Inchegeri Sampradaya, una más de las numerosísimas sub-sectas Nath.

Nisargadatta conoció a Gurú Siddharameshwar gracias a un amigo suyo y discípulo también del santo, Yashwantrao Baagkar, quien le llevó un día ante Siddharameshwar. Un auténtico Gurú puede transmitir su gracia a través del toque (sparsha diksha), el mantra (mantra diksha), e incluso el pensamiento (manasa diksha). Aquel día Nissargadatta recibió de su Gurú la iniciación al mantra (mantra diksha), y entoncés comenzó a tener diversas visiones y trances espirituales. Finalmente llegó a tomar conciencia de la Realidad que se oculta detrás de todas las cosas, y él mismo se convirtió en Gurú.

De todas maneras la idea que transmitía Nisargadatta del Gurú es muy diferente de las de muchas escuelas y próxima a la del gran Santo de Arunachala, Ramana Maharshi. Para ellos la naturaleza del Gurú es "no-dual", en el sentido de que en su esencia no hay diferencia entre el Gurú, Dios o la Realidad Suprema y el mismo buscador. El Gurú exterior es un reflejo del propio Gurú Supremo, que mora dentro del corazón del buscador.

Existe una conversación con Nisargadatta Naharaj en la que éste habla del Nath Sampradaya y de su naturaleza como corriente espiritual, más allá de las innumerables formas que asume en el plano material. Además contiene una enseñanza espiritual sobre el Gurú y la Sadhana proverbial. No me puedo resistir a transcribirla aquí, junto con el apéndice II del libro "Yo Soy Eso" (Editorial Sirio), que desde aquí os recomiendo a todos:

Interlocutor: Veo aquí los retratos de varios santos y se me ha dicho que son sus antepasados espirituales. ¿Quiénes son y cómo comenzó todo?
Maharaj: Colectivamente somos llamados los «Nueve Maestros». La leyenda dice que nuestro primer maestro fue el Rishi Dattatreya, la gran encarnación de la Trinidad de Brahma, Vishnu y Shiva. Incluso los «Nueve Maestros» (Navnath) son mitológicos.
Int: ¿Cuál es la peculiaridad de su enseñanza?
Mah: Su simplicidad, tanto en la teoría como en la práctica.
Int: ¿Cómo deviene uno un Navnath? ¿Por iniciación o por sucesión?
Mah: Por ninguna de ambas. La tradición de los Nueve Maestros, Navnath Parampara, es como un río —se sumerge en el océano de la realidad y quienquiera que entra en él es llevado con él.
Int: ¿Implica ello la aceptación por un maestro vivo perteneciente a la misma tradición?
Mah: Aquellos que practican la sadhana de focalizar sus mentes sobre «yo soy» pueden sentirse vinculados a otros que han seguido la misma sadhana y han logrado la meta. Pueden decidir verbalizar su sensación de parentesco llamándose a sí mismos Navnaths. Ello les da el placer de pertenecer a una tradición establecida.
Int: ¿Se benefician de alguna manera vinculándose?
Mah: El círculo de satsang, la «compañía de los santos», se expande en número a medida que pasa el tiempo.
Int: ¿Se vinculan con ello de una fuente de poder y de gracia cuyo acceso habrían tenido cortado en cualquier otro caso?
Mah: El poder y la gracia son para todos, y son a demanda. Darse a uno mismo un nombre particular no ayuda. Llámese a usted mismo por cualquier nombre —con tal de que esté intensamente atento a usted mismo, los obstáculos acumulados al conocimiento de sí mismo serán barridos.
Int: Si me agrada su enseñanza y acepto su guía, ¿puedo llamarme a mí mismo un Navnath?
Mah: ¡Ello agrada a su mente adicta a las palabras! El nombre no le cambiará. Como mucho puede recordarle que se comporte. Hay una sucesión de Gurús y sus discípulos, quienes a su vez instruyen a más discípulos y así se mantiene la línea. Pero la continuidad de la tradición es informal y voluntaria. Es como un apellido, pero aquí la familia es espiritual.
Int: ¿Hay que haberse realizado para vincularse al Sampradaya?
Mah: El Navnath Sampradaya es solo una tradición, una manera de enseñar y de practicar. No denota un nivel de consciencia. Si acepta a un maestro Navnath Sampradaya como un Gurú, se vincula a su Sampradaya. Usualmente usted recibe una señal de su gracia —una mirada, un toque, o una palabra, a veces un vívido sueño o un vigoroso recuerdo. A veces el único signo de gracia es un cambio rápido y significativo en el carácter y en el comportamiento.
Int: Yo le conozco desde hace algunos años y me encuentro con usted regularmente. El pensamiento de usted nunca está lejos de mi mente. ¿Me hace eso pertenecer a su Sampradaya?
Mah: Su pertenencia es un asunto de su propia sensación y convicción. Al fin y al cabo, todo es verbal y formal. En realidad no hay ni Gurú ni discípulo, ni teoría ni práctica, ni ignorancia ni realización. Todo depende de aquello por lo que usted se toma. Conózcase a usted mismo correctamente. No hay ningún sustituto para el conocimiento de sí mismo.
Int: ¿Cuál prueba tendré de que me conozco a mí mismo correctamente?
Mah: No necesita pruebas. La experiencia es única e inequívoca. Amanecerá en usted repentinamente, cuando los obstáculos sean eliminados en alguna medida. Es como una cuerda gastada que se rompe. Lo suyo es gastar las fibras. La rotura no puede no acontecer. Puede ser retrasada, pero no puede ser impedida.
Int: Yo estoy confundido por su negación de la causalidad. ¿Quiere ello decir que nadie es responsable de cómo es el mundo?
Mah: La idea de responsabilidad está en su mente. Usted piensa que debe haber algo o alguien, único responsable de todo lo que acontece. Hay una contradicción entre un universo múltiple y una única causa. Lo uno o lo otro debe ser falso. O ambos. Como yo lo veo, todo es un sueño a la luz del día. No hay ninguna realidad en las ideas. El hecho es que sin usted, ni el universo ni su causa podían haber llegado a ser.
Int: Yo no puedo verificar si yo soy la criatura o el creador del universo.
Mah: «Yo soy» es un hecho siempre presente, mientras «yo soy creado» es una idea. Ni Dios ni el universo han venido a decirle que ellos le han creado. La mente, obsesionada por la idea de la causalidad, inventa la creación y entonces se pregunta: «¿quién es el creador?». La mente misma es el creador. Ni siquiera esto es completamente verdadero, pues lo creado y su creador son uno. La mente y el mundo no están separados. Comprenda que lo que usted piensa que es el mundo, es solo su propia mente.
Int: ¿Hay algún mundo más allá o fuera de la mente?
Mah: Todo el espacio y el tiempo están en la mente. ¿Dónde localizará usted un mundo supramental? Hay muchos niveles en la mente y cada uno proyecta su propia versión; sin embargo todos están en la mente y son creados por la mente.
Int: ¿Cuál es su actitud hacia el pecado? ¿Cómo considera a un pecador, a alguien que rompe la ley, interior o exterior? ¿Quiere usted cambiarle o solo le compadece? ¿O es indiferente hacia él debido a sus pecados?
Mah: Yo no conozco ningún pecado, ningún pecador. Su distinción y evaluación no son vinculantes para mí. Cada uno se comporta de acuerdo con su naturaleza. No puede remediarse, ni hay necesidad de que sea lamentado.
Int: Otros sufren.
Mah: La vida vive de la vida. En la naturaleza el proceso es compulsivo, en la sociedad debería ser voluntario. No puede haber ninguna vida sin sacrificio. Un pecador se niega al sacrificio e invita a la muerte. Esto es como es, y no da ningún motivo para la condena o la compasión.
Int: Con seguridad usted siente al menos compasión cuando ve a un hombre inmerso en el pecado.
Mah: Sí, siento que yo soy ese hombre y que sus pecados son mis pecados.
Int: De acuerdo, ¿y después qué?
Mah: Deviniendo uno con él, él deviene uno conmigo. No es un proceso consciente, acontece enteramente por sí mismo. Ninguno de nosotros puede remediarlo. Lo que necesita cambiar cambiará de todos modos; es suficiente conocerse a uno mismo como uno es, aquí y ahora. La investigación intensa y metódica de la propia mente de uno es Yoga.
Int: ¿Qué hay sobre las cadenas del destino forjadas por el pecado?
Mah: Cuando la ignorancia, la madre del pecado, se disuelve, el destino, la compulsión a pecar de nuevo, cesa.
Int: Pero hay retribuciones que pagar.
Mah: Con el fin de la ignorancia todo llega a su fin. Las cosas se ven entonces como son y son buenas.
Int: Si un pecador, un transgresor de la ley, viene ante usted y pide su gracia, ¿cuál será su respuesta?
Mah: Obtendrá lo que pide.
Int: ¿A pesar de ser un hombre malvado?
Mah: Yo no conozco a nadie malvado, yo solo me conozco a mí mismo. Yo no veo santos ni pecadores, solo seres vivos. Yo no doy la gracia. No hay nada que yo pueda dar o negar, que usted no tenga ya en igual medida. Solo sea presenciador de sus riquezas y haga uso pleno de ellas. Mientras imagine que necesita mi gracia, estará a mi puerta mendigándola.
¡Si yo mendigara gracia de usted tampoco tendría mucho sentido! Nosotros no estamos separados, lo real es común.
Int: Una madre viene a usted con una historia infortunada. Su único hijo es adicto a las drogas y al sexo y va de mal en peor. Ella le pide su gracia. ¿Cuál será su respuesta?
Mah: Probablemente me escucharé a mí mismo decirle que todo irá bien.
Int: ¿Eso es todo?
Mah: Eso es todo. ¿Qué más espera usted?
Int: ¿Pero cambiará el hijo de la mujer?
Mah: Puede que cambie y puede que no.
Int: Las gentes que se juntan en torno a usted y que le conocen desde hace muchos años mantienen que cuando usted dice «todo irá bien» invariablemente acontece como dice.
Mah: Usted puede decir también que es el corazón de la madre el que ha salvado al hijo. Para todo hay innumerables causas.
Int: Se me ha dicho que el hombre que no quiere nada para sí mismo es omnipotente. El universo entero está a su disposición.
Mah: Si lo cree así, actúe en consecuencia. ¡Abandone todo deseo personal y use el poder ahorrado así para cambiar el mundo!
Int: Ni todos los Buddhas y Rishis han logrado cambiar el mundo.
Mah: El mundo no admite el cambio. Por su naturaleza misma es penoso y transitorio. Véalo como es y despójese de todo deseo y temor. Cuando el mundo no le tiene atrapado ni le ata, deviene una morada de dicha y de belleza. Usted puede ser feliz en el mundo solo cuando está libre de él.
Int: ¿Qué es justo y qué es injusto?
Mah: Generalmente, lo que causa sufrimiento es injusto y lo que lo elimina es justo. El cuerpo y la mente son limitados y por lo tanto vulnerables; necesitan protección, lo cual suscita el temor. Mientras se identifica a usted mismo con ellos, no puede no sufrir; dése cuenta de su independencia y permanezca feliz. Así se lo digo, éste es el secreto de la felicidad. Creer que usted depende de las cosas y de las gentes para la felicidad se debe a la ignorancia de su verdadera naturaleza; saber que no necesita nada para ser feliz, excepto el conocimiento de sí mismo, es sabiduría.
Int: ¿Qué viene primero, el ser o el deseo?
Mah: Con el surgimiento del ser en la consciencia, surgen en su mente las ideas de lo que usted es y de lo que usted debería ser. Esto suscita el deseo y la acción, y entonces comienza el proceso del devenir. Aparentemente, el devenir no tiene ningún comienzo ni ningún fin, pues recomienza a cada momento. Con la cesación de la imaginación y del deseo, cesa el devenir, y el ser esto o eso se sumerge en el ser puro, que no es descriptible, solo experimentable.
El mundo le parece tan abrumadoramente real, debido a que piensa en él todo el tiempo; deje de pensar en él y se disolverá como niebla. Usted no necesita olvidar; cuando el deseo y el temor acaban, la esclavitud también acaba. Es la implicación emocional, la estructura de agrados y desagrados que nosotros llamamos carácter y temperamento, lo que crea la prisión.
Int: Sin deseo ni temor, ¿qué motivo hay para la acción?
Mah: Ninguno, a no ser que considere motivo suficiente el amor de la vida, de la rectitud, de la belleza.
No tenga miedo de liberarse del deseo y del temor. Ello le capacita para vivir una vida muy diferente de todo lo que conoce, una vida tan intensa e interesante, que, verdaderamente, al perder todo usted gana todo.
Int: Puesto que usted cuenta su linaje espiritual desde el Rishi Dattatreya, ¿estamos acertados al creer que usted y todos sus predecesores son reencarnaciones del Rishi?
Mah: Puede creer en todo lo que quiera y si actúa con su creencia, obtendrá los frutos de ella; pero para mí ello no tiene ninguna importancia. Yo soy lo que yo soy y esto es suficiente para mí. Yo no tengo ningún deseo de identificarme a mí mismo con nadie, por muy ilustre que sea. Ni tampoco siento la necesidad de tomar mitos por realidades. Yo solo estoy interesado en la ignorancia y en la liberación de la ignorancia. El papel propio de un Gurú es disipar la ignorancia en los corazones y las mentes de sus discípulos. Una vez que el discípulo ha comprendido, la acción de confirmación le corresponde a él. Nadie puede actuar por otro. Y si no actúa correctamente, ello solo significa que no ha comprendido y que el trabajo del Gurú no ha terminado.
Int: ¿Debe haber también algunos casos desesperados?
Mah: Ninguno es desesperado. Los obstáculos pueden ser vencidos. Lo que la vida no puede enmendar, la muerte lo acabará, pero el Gurú no puede fracasar.
Int: ¿Qué le da a usted esa certeza?
Mah: El Gurú y la realidad interior del hombre son realmente uno y trabajan juntos hacia la misma meta —la redención y salvación de la mente. No pueden fracasar. Con las mismas rocas que les obstruyen ellos construyen sus puentes. La consciencia no es la totalidad del ser —hay otros niveles en los que el hombre es mucho más cooperativo. El Gurú está en casa en todos los niveles y su energía y paciencia son inagotables.
Int: Usted sigue diciéndome que yo estoy soñando y que ya es hora de que me despierte. ¿Cómo acontece que Maharaj, que ha venido a mí en mis sueños, no ha logrado despertarme? Él sigue empujándome y recordándome, pero el sueño continúa.
Mah: Se debe a que no ha comprendido realmente que está soñando. Esto es la esencia de la prisión —la mezcla de lo real con lo irreal. En su estado presente solo la sensación de «yo soy» se refiere a la realidad; el «qué» y el «cómo yo soy» son ilusiones impuestas por el destino, o por accidente.
Int: ¿Cuándo comenzó el sueño?
Mah: Parece ser sin comienzo, pero de hecho es solo ahora. Usted lo está renovando de instante en instante. Una vez que ha visto que está soñando, se despertará. Pero usted no ve, debido a que quiere que el sueño continúe. Vendrá un día en que anhele que el sueño acabe con todo su corazón y con toda su mente, y estará dispuesto a pagar cualquier precio; el precio será el desapasionamiento y el desapego, la pérdida del interés en el sueño mismo.
Int: Cuán desvalido estoy. Mientras el sueño de la existencia dura, yo quiero que continúe. Mientras yo quiera que continúe, durará.
Mah: Querer que continúe no es inevitable. Vea claramente su condición, su claridad misma le liberará a usted.
Int: Mientras estoy con usted, todo lo que dice parece muy evidente; pero tan pronto como me alejo, ando de acá para allá inquieto y lleno de ansiedad.
Mah: Usted no necesita estar alejado de mí, en su mente al menos. ¡Pero su mente corre detrás del bienestar mundano!
Int: El mundo está lleno de perturbaciones, no hay que sorprenderse de que mi mente también esté llena de ellas.
Mah: ¿Ha habido alguna vez un mundo sin perturbaciones? Su ser en tanto que persona depende de la violencia a otros. Su cuerpo mismo es un campo de batalla lleno de muertos y de moribundos. La existencia implica violencia.
Int: En tanto que cuerpo —sí. En tanto que ser humano —definitivamente no. Para la humanidad la no violencia es la ley de la vida y la violencia la de la muerte.
Mah: Hay poco de no violencia en la naturaleza.
Int: Dios y la naturaleza no son humanos y no necesitan ser humanos. Yo solo estoy interesado en el hombre. Para ser humano debo ser absolutamente compasivo.
Mah: ¿Se da cuenta de que mientras tenga un sí mismo que defender, usted debe ser violento?
Int: Me doy cuenta. Para ser humano no debo ser egoísta. Mientras soy egoísta, soy subhumano, solo un humanoide.
Mah: Así pues, nosotros somos todos subhumanos y solo unos pocos raros son humanos. Pocos o muchos, es nuevamente la «claridad y la caridad» lo que nos hace humanos. Los subhumanos —los «humanoides»— están dominados por tamas y rajas, y los humanos por sattva. La claridad y la caridad es sattva según afecta a la mente y a la acción. Pero lo real es más allá de sattva. Desde que le conozco, usted parece estar siempre detrás de ayudar al mundo. ¿Cuánto le ha ayudado?
Int: Ni una pizca. Ni el mundo ha cambiado, ni yo tampoco. Pero el mundo sufre y yo sufro junto con él. Luchar contra el sufrimiento es una reacción natural. ¿Y qué es la civilización y la cultura, la filosofía y la religión, sino una rebelión contra el sufrimiento? El mal y el fin del mal —¿no es ésta la preocupación principal de usted? Puede llamarlo ignorancia —pero viene a ser lo mismo.
Mah: Bien, las palabras no importan, ni tampoco importa en cuál forma está usted justamente ahora. Los nombres y las formas cambian incesantemente. Conózcase a usted mismo como el presenciador inmutable de la mente mutable. Eso es suficiente.



Apéndice II

El Navanath Sampradaya



El hinduismo comprende numerosas ramas, credos y cultos y el origen de la mayor parte de ellos se pierde en la antigüedad. El Nath Sampradaya, conocido más tarde como el Navnath Sampradaya1, es una de ellas. Algunos eruditos se inclinan por la idea de que esta rama se originó con las enseñanzas del mítico Rishi Dattatreya, que se cree que fue una encarnación combinada de la sagrada trinidad de Brahma, Vishnu y Shiva. Los logros espirituales únicos de esta figura legendaria se mencionan en el Bhagavata Purana, el Mahabharata y también en algunas Upanishads posteriores. Otros sostienen que es una rama del Hatha Yoga.
Cualquiera que sea su origen, con los siglos, las enseñanzas de Nath Sampradaya han devenido de una complejidad laberíntica y han asumido diferentes formas en diferentes partes de la India. Algunos Gurús del Sampradaya, hacen hincapié en bhakti, la devoción; otros en jnana, el conocimiento; otros aún en el yoga, la unión con lo último. En el siglo catorce encontramos a Svatmarama Svami, el gran Hathayogin, lamentándose de «la obscuridad que surge de la multiplicidad de opiniones», para disipar la cual encendió la lámpara de su famosa obra Hathayogapradipika.
Según algunos comentadores eruditos, los Gurús del Nath proponen que la creación entera nace de nada (el sonido), el principio divino, y de bindu (la luz), el principio físico, y la Realidad Suprema, de la que emanan estos dos principios, es Shiva. Según ellos, la liberación es la submersión del alma en Shiva a través del proceso de laya2, la disolución del ego humano, la «sensación de yo».
Sin embargo, en las instrucciones del día a día para sus fieles, los Gurús del Nath rara vez se refieren a la metafísica descubierta por los eruditos en sus enseñanzas. De hecho, su enfoque es totalmente no metafísico, simple y directo. Aunque el canto de himnos sagrados, los cantos devocionales y el culto de imágenes son una característica tradicional de la rama, sus enseñanzas enfatizan que la Realidad Suprema solo puede ser realizada dentro del corazón.
El Nath Sampradaya vino a ser conocido como el Navnath Sampradaya cuando, en algún tiempo del pasado remoto, los seguidores de la rama eligieron a nueve de sus primeros Gurús como ejemplo de su credo. Pero no hay ninguna unanimidad en lo que se refiere a los nombres de estos nueve Maestros. Sin embargo, la lista que se acepta más generalmente es la siguiente:

1. Matsyendranath, 2. Gorakhnath, 3. Jalandharnath, 4. Kantinath, 5. Gahininath, 6. Bhartrinath, 7 Revananath, 8. Charpatnath y 9. Naganath.

De estos nueve Maestros, Gahininath y Revananath tuvieron muchos seguidores en la parte sur de la India, que incluye Maharashtra, el estado al que pertenece Sri Nisargadatta Maharaj. Se dice que Revananath fundó una subrama por sí mismo y que eligió a Kadasiddha como su discípulo jefe y sucesor. Este último inició a Lingajangam Maharaj y a Bhausahib Maharaj y confió a su cuidado su Ashram y la propagación de sus enseñanzas. Bhausahib Maharaj estableció más tarde lo que ha llegado a conocerse como el Inchegeri Sampradaya, un nuevo movimiento dentro del grupo tradicional. Entre sus discípulos estaban Amburao Maharaj, Girimalleshwar Maharaj, Siddharameshwar Maharaj y el célebre filósofo Dr. R. D. Ranade. Sri Nisargadatta Maharaj es el discípulo directo y sucesor de Siddharameshwar Maharaj.
Aquí puede mencionarse que, aunque oficialmente es el Gurú actual de la rama Inchegeri del Navnath Sampradaya, Sri Nisargadatta no parece dar mucha importancia a las ramas, cultos y credos, incluyendo el suyo mismo. En respuesta a un interlocutor que quería unirse al Navnath Sampradaya, Sri Nisargadatta dijo:

«El Navnath Sampradaya es solo una tradición, una manera de enseñar y una práctica. No denota un nivel de consciencia. Si usted acepta a un maestro Navnath Sampradaya como su Gurú, se une a su Sampradaya… su pertenencia es un asunto de su propio sentimiento y convicción. Después de todo, ello es completamente verbal y formal. En realidad no hay ni Gurú ni discípulo, ni teoría ni práctica, ni ignorancia ni realización. Todo ello depende de lo que usted mismo crea que usted es. Conózcase a usted mismo correctamente. No hay ningún substituto para el conocimiento de sí mismo».

La enseñanza del Nath Sampradaya ofrece al buscador el camino real a la liberación, un camino en el que los cuatro carriles de bhakti, jnana, karma y dhyana parecen unirse. Adinath Bhairava, que dijo ser una manifestación del Señor Shiva, en su hagiografía, titulada Nathlingamrita, declara que el camino enseñado por la rama Nath es el mejor de todos y conduce directamente a la liberación.
1 El Navnath Sampradaya, o la tradición de los Nueve Maestros (nava, nueve; natha, maestro; sampradaya, tradición).
2 laya, disolución