sábado, 9 de noviembre de 2013



El Juego Cósmico de Nuit y Hadit


Por Amitabhanath






Me gustaría proponeros una práctica de meditación inspirada en las enseñanzas del Tantra de la Tradición de Cachemira y el Dzogchen, pero con la imaginería de los símbolos de Thelema. Para poder llevarla a la práctica, es necesario primero una pequeña explicación teórica, por lo que os pido paciencia. Os aseguro que la práctica en sí es maravillosa, y que en mí ha desencadenado en ocasiones una auténtica visión y éxtasis espirituales.



En el Tantrismo, como en la doctrina de Thelema, la manifestación de la deidad es un proceso de emanación, es decir, El-La Dios-Diosa no crea el mundo como algo “exterior” a Él-Ella, sino que éste “emana”, se despliega desde Su propio interior, impregnando la divinidad cada átomo y mínima partícula de la creación. Shiva es inmanente y trascendente, su ser penetra todo y al mismo tiempo está más allá de todo. En el culto de Thelema, este aspecto de la divinidad trascendente como pura consciencia ilimitada, sin atributos ni cualidades, es la Diosa del Espacio Infinito, Nuit, mientras que su manifestación en el mismísimo centro de cada ser es Hadit, el Globo Alado en el Corazón de Nuit.



¡Had!, la manifestación de Nuit” (Liber Legis I, 1)



Esta Realidad Suprema en la que Nuit y Hadit están en perfecta unidad es llamada con diversos nombres en la Tradición Oriental, como Parabrahman, o en el tantrismo shaivita, Paramashiva. Parabrahman o Paramashiva tiene una triple naturaleza, que es satchitananda, es decir, Él es existencia pura (sat), consciencia (chit), y bienaventuranza (ananda).



En un principio Paramashiva está sólo, es Niskala o sin (manifestar) Poder, y Nirguna o sin cualidades, pero los Tantras nos dicen que Él desea manifestarse, desplegar Su propio potencial, y entonces comienza el proceso de la Creación o Sristi. En el Tantrismo No-Dual de Cachemira vemos claramente esto en la descripción de la Consciencia Suprema como siendo consciencia pura que al mismo tiempo es auto-consciente. Shiva es Consciencia pura, que es consciente de Sí misma. Este poder de auto-Consciencia es llamado Shakti, y Shiva y Shakti no son diferentes ni están separados en absoluto, siendo como el fuego (Shiva) y su poder de quemar (Shakti). Shiva es el estado de Consciencia pura, inmutable, sin atributos ni cualidades, infinito e ilimitado, mientras que Shakti es Su vehículo de Poder. Shiva y Shakti son los aspectos pasivo y activo, inmutable y cambiante, masculino y femenino, de la manifestación, y que en el ritual tantrico tienen que encarnar en el sacerdote y la sacerdotisa, la Gran Bestia, To Mega Therion, y en Nuestra Señora Babalon del Culto de Thelema.



La tradición tantrica nos dice que Shiva y Shakti son inseparables como “la sal en el agua” y que “Shiva, sin Su Poder (Shakti), es como un cadáver (Savá)”. La manifestación tiene lugar primero por la concentración de Paramashiva en un punto, que es llamado Maha-bindu. Este es el Punto Primordial, que no tiene magnitud, ni forma, ni color, sólo posición, es decir, sólo podemos decir que existe, pero no podemos concebirlo por no poseer atributos manifiestos. En la Santa Cábala es el Punto Primordial (Nequda Rishonah), que surge como una concentración de la Luz Ilimitada (Ain). Es la refulgencia de Hadit en el mismo centro de Nuit, el bindu central del que irradia, hacia el exterior, todo el universo simbólico del mandala o yantra místicos, la tela que teje el poder creativo del Yoni cósmico, la Diosa Araña del Vudú gnóstico.



Entonces, en el despliegue de la manifestación, Shiva pasa a ser el estado trascendente de la Divinidad, mientras que Shakti aparece como el Universo manifiesto. Pero esta aparente separación es producida por el poder de la Maya Shakti de Shiva. Esta creación del Universo es el Divino Juego (Lila) de Shakti, Su despliegue de Poder por el que Ella se Vela, y posteriormente se Revela a Sí misma ante Shiva.



En este estado, la unidad divina aparece (nota que digo “aparece” de manera “aparente”) como dos, dividida en un sujeto (Aham, “Yo”) y un objeto (Idam, “Esto”). Pero este estado de existencia es un único continuum en el que el conocedor, lo conocido y los medios de conocimiento, o el amante, el amado y el mismo amor, en palabras de Ibn Arabi, el místico sufí, son uno.



En el Tantrismo No-Dual de Cachemira se dice que Paramashiva es “prakashavimarshamaya”, es decir, la naturaleza esencial de la Realidad Última (Anuttara) es Prakasha y Vimarsha. Prakasha es la Luz de la Consciencia que ilumina todas las cosas, mientras que Vimarsha es el Poder de la Consciencia que La hace consciente de Sí misma. Y esta naturaleza de Prakasha y Vimarsha es la naturaleza esencial de todos los seres. Su verdadero ser. Tu mismo-a eres Prakasha y Vimarsha. ¿No lo notas? Conoces y al mismo tiempo conoces que conoces. Eres consciente y eres consciente de que eres consciente. La “Luz” que ilumina todo el Universo a tu alrededor es la luz de la Consciencia; eso es Prakasha. Y al mismo tiempo que eres consciente del Universo a tu alrededor, eres consciente de ti mismo; eso es Vimarsha. La unión de todo ello es el Congreso Extático de Nuit y Hadit, que ya están unidos en ti esperando que reconozcas Su unión, y compartas el éxtasis de Sus besos.



Te propongo esta sencilla práctica de meditación, para la que ni siquiera tienes que apartar un tiempo de tu día. Ni necesitas ningún tipo de costosa parafernalia. Sólo te necesitas a ti mismo. Estés envuelto-a en la actividad que estés envuelto-a, trata de anclar tu consciencia al momento presente, al aquí y ahora eterno, y medita en que tu verdadera naturaleza es Hadit, de cuyo centro irradia la Luz que emana todo, y que todas las cosas que te rodean es la incesante actividad de Nuit, apareciendo en Sus infinitas formas. Todo lo que aparece ante ti es un reflejo de la Divina Madre y la Luz que ilumina todo eso es la Luz de la Consciencia. Permite que el éxtasis de ésta contemplación inunde cada átomo de tu ser, y que la Visión del Juego Cósmico de Nuit y Hadit sea Todo.