domingo, 25 de septiembre de 2011

Auto-indagación y Auto-observación

Auto-indagación y Auto-observación
Las Dos Alas del Auto-descubrimiento

Visarganath






Auto-indagación (vichara) y Auto-observación (vidarshan) son las dos alas que llevan a un Kaula Nath a lo más alto del Auto-reconocimiento.

Auto-indagación

El Sendero de la Auto-indagación está claramente perfilado y explicado por Shree Ramana Maharshi, y es usado por muchos maestro contemporáneos. Básicamente consiste en hacer la pregunta: "¿Quien soy yo?". ¿Quién es este que experimenta esta vida de dolor y placer, sufrimiento y alegría? ¿Quién es este que lee este texto? ¿Quién es este que se maravilla, quién está leyendo este texto?
Shree Ramana Maharsi dice que todas estas preguntas conducen hacía atrás a un Yo-pensamiento, o mejor dicho, Yo-sentimiento subyacente a todos ellos, el sentimiento de YO SOY. La primera idea que surge en un ser consciente es el pensamiento YO SOY. Después relacionamos este YO SOY con lo que nos rodea: YO SOY un hombre, YO SOY una mujer, YO SOY un hijo, YO SOY una madre, YO SOY un maestro, YO SOY un esclavo, etc. YO SOY es el primer pensamiento que surge de las profundidades de nuestro ser.

Si logramos permanecer en este YO SOY, sin lo otro, y pasar por la puerta sin puerta del "YO", alcanzaremos el estado de YO SOYDAD, como dice Osho. Este estado de YOSOYDAD es lo que los Sahajiyas llaman sahaja: el estado natural, y que la gente del Zen llaman Tathata: Talidad, y los Kaula Nathas llaman Svecchachara: hacer la propia voluntad de uno. Cuando hemos descubierto la fuente del Yo, y llegamos más allá de ella, en las profundidades de la pura, ilimitada YOSOYDAD, libreS de todas las nociones e ideas de la mente, nos hacemos realmente libres.
Esta indagación de la verdadera naturaleza de nuestro ser es el corazón de la meditación. Es todo lo que es la meditación: alcanzar el centro interior de la consciencia y descubrir la consciencia una que es la base de todo.


Auto-observación

Pero para el Kaula Nath no iluminado y que lucha por abrirse camino en el la esencia del ser puede parecer casi imposible. Precisamente aquí entra la práctica de la auto-observación. Osho ha explicado que en su camino de meditación uno tiene que trabajar tanto con el centro de la meditación como con la circunferencia de la meditación.
En la auto-observación no hacemos nada en particular aparte de únicamente observar lo que sucede, siendo sólo un testigo. Trabajando con la circunferencia de la meditación (cuerpo, pensamientos y emociones) tenemos primero que observar y familiarizarnos con sus actividades naturales y espontáneas. En este observar el cuerpo, pensamientos y emociones, descubriremos dos cosas importantes: una, que todas estas actividades continúan incluso sin que interfiramos en ellas. Aunque no sea consciente, mi cuerpo digiere la comida y se reconstruye, lo hará así. Incluso si no participo en la corriente contínua de pensamientos, ella continuará por sí misma. Y lo mismo es con las emociones.

Con esta comprensión uno descubre que todo esto- el cuerpo, los pensamientos y las emociones- son como objetos de los cuales soy consciente, ellos no son yo. Tengo un cuerpo, pero no soy el cuerpo. Tengo pensamientos pero no soy mis pensamientos. Tengo emociones pero no soy mis emociones. Pero, si no soy mi cuerpo, pensamientos y emociones, ¿quién soy yo entonces? ¿Quién soy yo?
Aquí nos remontamos a la primera práctica de la auto-indagación.
En mi propia vida encuentro estas prácticas de gran beneficio e importancia. Como Kaula Nath trato de hacer de cada situación una situación de aprendizaje para profundizar más en mi consciencia y ser.

Habiendo sido un Swami del Movimiento Neo-Sannyas durante muchos años, encuentro gran inspiración en estas palabras de Osho:
“Me gustaría mis sannyasins vivieran la vida en su totalidad, pero con una condición absoluta, una condición categórica: y aquella condición es la consciencia, la meditación. Ve primero profundamente en la meditación, entonces puedes limpiar tu inconsciente de todas las semillas venenosas, así no hay nada para ser corrompido y no hay nada dentro de ti cuyo poder pueda hacerlo nacer. Y después haz lo que tu sientas que quieres hacer.”



Osho, Dhammapada: el Camino de Buda, volumen 6. Número 40


Pienso que los Swamis del Movimiento Neo-Sannyas y los Kaula Nathas comparten muchos rasgos comunes, aunque se diferencien en que el primero está basado en la magick y la maestría, y el segundo está basado en la devoción y la entrega. Ambos caminos son buenos aunque la combinación de los dos pueda ser una cosa saludable.
(De los cuadernos de Visarganath, abril de 2008)



 

martes, 20 de septiembre de 2011

NATHA SAMPRADAYA Y SRI VIDYA



Por Mahakalanandanath



La palabra Nath significa “Señor”, “Maestro”. También es un epíteto de Shiva, al que suele denominarse “Adinath” o “Señor Primordial”. De la misma manera que el nombre de Shiva en el Shivaísmo Tantriko de Cachemira, es común también usar el nombre Adinatha para referirse a la Consciencia o Ser Supremo, sin atributos ni cualidades, sobre el que se apoya toda la manifestación de lo que tiene nombre y forma (nama-rupa).

Los fundadores de la Tradición Natha (Natha Sampradaya) fueron Matsyendranatha y su discípulo Gorakshanatha, que son también honrados en el Vajrayana como grandes Mahasiddhas (Grandes seres perfectos). El sampradaya tiene por lo menos mil años de antigüedad, aunque se asienta sobre enseñanzas espirituales mucho más antiguas, que engloban ciencias como la del yoga, rasayana (alquimia), tantra, medicina, astrología y muchas más.

Por ser una tradición de grandes ascetas, siddhas, avadhutas y practicantes de yoga, se les ha llamado Yogis, o Jogis. Dentro del linaje Natha también se desarrollaron muchas enseñanzas relativas a la alquimia (rasayana), en la que se usaban metales como el cinabrio y el mercurio en diversos campos, como el de la medicina, el ritual,... en la búsqueda del ideal del jivan-mukta, el iniciado que se ha liberado de la existencia samsárica mientras aún esta encarnado en un cuerpo humano.

Como ya he dicho, Adinath significa “Señor Primordial”, y es un epíteto del Señor Shiva. Algunos estudiosos, como G.W. Briggs, han apuntado a que Adinath bien podría haber sido un gurú o yogui de la Natha Sampradaya anterior a Matsyendranatha, lo que realmente remontaría el linaje más atrás en el tiempo. De cualquier manera, la creencia entre los iniciados de la tradición es que Adinath es Shiva, el primer Gurú del Sampradaya y el Principio Espiritual del que emana su influencia espiritual desde la vertical, y que se viene transmitiendo en la horizontal a través del Sampradaya, en la cadena iniciática de Gurú a discípulo (guru shisya parampara).

La tradición afirma que el primer gurú y fundador de los cultos y tradiciones Nathas fue el Señor Dattatreya, que es usualmente representado con tres cabezas, simbolizando la trimurti (trinidad) hindú de Brahma, Vishnu y Shiva. Como nos dice Sri Lokanath Maharaj, se le acredita haber fundado también el tantra. De cualquier manera, indudablemente Dattatreya es el prototipo del gurú e iniciado tántriko, al que la tradición le representa bastante a menudo sentado desnudo con su Shakti (consorte femenina) en medio del crematorio, consumiendo carne de cerdo y vino, y muchas veces acompañado de perros. Como sabemos, este ejemplo ha sido emulado por innumerables iniciados del vama marga o sendero de la mano izquierda.

Tradicionalmente, Dattatreya es identificado con Shiva mismo como Gurú Primordial y maestro de Yoga y Tantra. En conexión con esto, es interesante mencionar cierto himno en el que aparecen los Mil Nombres de Dattatreya, y uno de ellos es Adinath.

Dattatreya es una interesante conexión de los cultos Nathas con el Sri Vidya, cuyas tradiciones se remontan a Adinath mismo, pasando por Dattatreya, Parasurama, y otros grandes gurúes como Durvasa, Agastya, Lopamudra, etc,... como es mostrado por los versos del Gurú Paduka que recitan los practicantes de Sri Vidya, y que mencionan a Adinath como estando en el origen de su culto. Sri Vidya tiene distintas tradiciones y linajes, pero en esencia diremos que es un culto que se desarrolla en torno a la Diosa Lalita Tripurasundari, y cuyo símbolo central es el Sri Yantra o Sri Chakra, el Yantra de Lalita, que Ella preside junto a Adinath-Shiva.

El autor del Tripura Rahasya, o el “Secreto de Tripura”, una obra de la tradición Sri Vidya, fue Sumedha Haritayana, quién lo escribió basándose en las enseñanzas que le transmitiera el Señor Dattatreya a su maestro, Parusurama, después de que éste le rogara que le revelara los secretos de la adoración a la Diosa Tripura. Dattatreya habría escrito, según nos cuenta la tradición registrada en el Tripura Rahasya, un extenso tratado de 18000 versos llamado Datta Samhita. El trabajo de Sumedha, más breve, trataba de hacer más asequibles los secretos de la adoración a la Diosa Tripura.

Los Kalpasutras, un texto que trata sobre los rituales de Sri Vidya, son atribuídos a Parasurama. Los Kalpasutras de Parasurama son un texto central de la tradición Sri Vidya, en los que, como ha revelado Sri Amritananda Natha Saraswati, se hayan codificados los Rashmi Mala Mantras, o “Guirnalda de Rayos de la Diosa Madre”.

En el Tantraraja también se hace referencia a los Nueve Nathas del linaje Kadi de Sri Vidya. En la tradición Natha tenemos los famosos Nava-Nathas o “Nueve Nathas”, que presiden las nueve sub-sectas del Nath Sampradaya. El Tantraraja menciona la conexión entre los Nava-Nathas, los nueve orificios del cuerpo, y los nueve mandalas del Sri Yantra.

Cada uno de los Nueve Nathas, de color blanco, con dos ojos y dos brazos, y mostrando los mudras de otorgar bendiciones y eliminar el temor, preside uno de los nueve mandalas o chakras del Sri Yantra, y en determinadas tradiciones de Sri Vidya son visualizados como en unión sexual (maithuna) con sus respectivas nueve Shaktis.

Otro texto de la tradición Natha, el Sri Nathanavaratnamalika, se centra en el simbolismo del número nueve, las 21600 respiraciones del ser humano en un día, con las matrikas o letras del alfabeto sánscrito, así como con el Shri Yantra, que es de importancia central para el Sri Vidya y se conecta con el símbolo del número nueve, por ejemplo en sus nueve recintos o mandalas.